DI LLUVIA | PABLO P. LAVILLA

Salté desde el cristal de mi retina y observé la tormenta desde las cicatrices de mis manos. Mi boca exhalaba silencio, mis ojos pedían descanso. Pero el hambre no se había calmado. Recorrí mis caderas por caminos de tierra y a nado crucé ríos de barro. Acabé en el refugio de mi pie izquierdo y encontré calor en la buhardilla. Allí, escondido al fondo a la izquierda, había algo que sobresalía por su pulcredad entre tanta pared desaseada.

Me acerqué con la curiosidad del que olvidó todo lo que algún día supo y me topé con un baúl limpio, pero no brillante. Lo abrí con más facilidad de lo que pensaba y allí, en su interior, se encontraban juntos y revueltos todos aquellos sueños que nunca soñé mostrándome en sus vísceras la sonrisa que me viste desde que puedo meterme debajo de la lluvia sin preocuparme por mojarme.

Los senderos que dejamos en el cajón forman parte de nuestro sino; conforman nuestra historia jamás difundida y miramos alrededor buscando agarrarnos al aire que más fuerte nos lleve. Al fin y al cabo, esto es así. Te tiras de frente y sin pensarlo al ojo del huracán y luchas hasta que vuelves cabalgando los vientos a tu favor. Y cumpliendo cuando toca arremangarse el corazón. No hacemos más ni tampoco menos.

De regreso a mis pupilas, lancé mi vista viciosa al techo y me topé con una voz que es la mía llamándome la atención por caminar en horizontal. Clavé mis deseos en el suelo y escalé por ellos hasta ver todo lo que soy reflejado sobre todo aquello que no quise ser. Cuánto de palacio hubo siempre en las ruinas. Aprendí a base de reconstrucciones hipotéticas de vidas no deshechas.

Me recosté entre el lóbulo parietal y el frontal y en aquella bella frontera llena de humo y espuma, con la mirada perdida en el techo del cráneo, me di cuenta de que ya poseo casi todo lo que deseé en algún momento. Lo único que me faltaba era bailar nubes. Sonreí. Fin del viaje.

PABLO P. LAVILLA

FOTO:ESPUTOVERDE*ROMA

#1 *KIPPEL | nov17

 

con la colaboración [*involuntaria] de ESPUTOVERDE; UN QUÍDAM KIPPELIZADO & SÚPERESTANDAR; LUPITA DINGUE; *JULIO CORTÁZAR; LA TRIPULACIÓN DE MILTON MALONE; COLOR; ROBBIE RAMONE; MARK ÁVILA; GEMA FERNÁNDEZ; *FEDERICO GARCÍA LORCA; PABLO P. LAVILLA; THOSLEAF; *ALFRED JARRY; BÁRBARA CADÓRNIGA; PABLO LAVILLA; VITI; *ANTONIO TABUCCHI; ANDREA ANGELINA; ASTOR; MARINA J. PILA; MIGUELO GUARDIOLA y los monos espaciales de industrias CLINAMEN en el departamento de maquetación y costura.


DISPONIBLE EN DIFERENTES CROMALIDADES:

VISTAS DE CAMINOS | PABLO P. LAVILLA

Llueve. Ahí fuera llueve. Y truena. En mi pieza hay noche cerrada y yo cierro los ojos y no veo nada; los abro y no veo nada. No me gusta no ver así que me pongo a mirar hacia dentro. Hace tiempo que no lo hago y, por lo que veo, más tiempo del que creía.

Analizo lo que veo y no, no está mal pero algo falla, algo cojea. Veo que por dentro está la cosa bien pero algo no cuadra. Pienso y ya lo tengo. Lo que está mal es mi vistahaciadentro. Sí, me doy cuenta que no veo bien. Sobre todo de futuro. Pasado lo veo bien aunque cada vez más borroso, pero eso no importa. Mucho. De presente si estoy bien. Lo veo todo bien claro, bien hermoso. Lo disfruto. Pero de futuro nada. Cada vez menos. Cuando quiero enfocar sólo veo infinitas líneas cruzándose entre ellas y llevando cada una a infinitos destinos diferentes. Y se me complica.

Se me complica porque a veces, cada vez más, mi cerebro se sale de su recipiente que es mi cráneo y piensa por sí sólo y ahora le da por intentar ver de futuro y elegir uno de los destinos. La ingente cantidad de posibilidades de elegir dos veces consecutiva la misma meta me hace volar cada día a diferentes lugares. Todas las noches, desde hace un tiempo, me voy a la cama con un destino nuevo y despierto con un destino diferente. Así no hay quien camine. O avance. Sí, mejor dicho, avance.

Y la cosa es que esto me pasa desde hace un buen tiempo pero yo pensaba que era por otras cosas y no. No. El problema es que no veo bien de futuro. Y eso me preocupa. Me preocupa porque, como digo unas líneas atrás, me dificulta avanzar. Aunque en realidad, por ahora, no lo ha dificultado pero tenemos que tener en cuenta que todos los verbos que conjugamos en futuro acabamos conjugándolos en presente.

Y así ando ahora. Caminando a la deriva, sin saber no sólo a donde voy sino no sabiendo si avanzo o si retrocedo. O incluso si estoy dando vueltas en un mismo punto desde hace meses. Esta última tiene bastante sentido. En los últimos tiempos, de repente, hay veces que todo da vueltas. Pero no marea. Es una sensación genial. Todo gira menos tú. O al revés. Y es entonces cuando crees que eres un astronauta en medio del universo jugando con la gravedad.

Cierro los ojos otra vez y descubro algo nuevo: ningún destino se ve bien, todos están borrosos. He ahí la cuestión. No es que yo vea mal de futuro es que los destinos no se ven hasta que se llega a ellos. Ahora entiendo todo. Casi todo. Bueno; algo. La vida es caminar entre millones de sendas sin preguntar cuánto falta para llegar. No hay metas. Los destinos los inventas tú. Dejo el texto y me voy a inventar. O a soñar que dirían otros.

PABLO P. LAVILLA

#0 *LA DERIVA | mayo17

 

CON LA COLABORACIÓN DE MIGUEL REJAS, SORAYA CALVO, PABLO P. LAVILLA, SOL, ANA PALANIUK, ANDRÉS SÁNCHEZ, GUILLERMO ALEGRE, MIGUEL REGUERA, KALI, MIRANDO FLORES, MARÍA MORENO, ELENA SAN FRUTOS, BÁRBARA CADÓRNIGA, CARLOS GÓMEZ, CLARA QUINTANA, IVÁN MARTÍN, SANTIAGO M MARMORDO, DANIEL CUÉLLAR, MIGUELO GUARDIOLA, AYOZE, DOCTOR TOCOMOCHO, PABLO LAVILLA, ASTOR Y UN QUÍDAM SITUACIOQUÉ Y SEMIBICÉFALO