DEPORTE REY | MIGUELO GUARDIOLA + *RALPH STEADMAN

*RALPH STEADMAN

Era bastante bochornoso contemplar a aquellos hombres adultos profiriendo todo tipo de barbaridades desde la grada, mientras sus hijos se batían el cobre en aquella absurda competición. Al principio me sentía a salvo, oculto tras la trinchera del teleobjetivo que había acoplado a mi vieja Leica, pero todo era tan invasivo que al final casi me vi forzado a convertirme en uno de ellos. Salí un momento a los pasillos internos tras las gradas, con la intención de desintoxicarme un poco del ambiente y, por qué no, comprar unos torreznos. Esos torreznos son, casi con total seguridad, lo mejor de este estadio. Salivo mares sólo con pensar en ese cucurucho de papel que se torna en ventana gracias a la magia de la grasa. En serio, si alguna vez venís por aquí, merece la pena acercarse, aunque solo sea por este humilde manjar.

Mis pasos dieron por fin con el improvisado quiosquillo donde Ruth y Melqui despachaban el porcino maná. Para mi sorpresa y mi desgracia, tuve que cagarme muchísimo en Dios y en la puta madre que parió a la carrera de mierda. Resulta que justo hoy no vendían chicle de cerdo porque, como es el puto derbi de los cojones, les tienen prohibido comerciar con cualquier producto que pueda herir la sensibilidad de los participantes. ¿Prohíben eso, pero la ley obliga a que los padres de los competidores tengan al menos una relación de tercer grado de consanguinidad y se quedan tan tranquilos?

Finalmente regresé a mi esquinita a pie de pista, con una infantil e insulsa bolsa de gusanitos sabor kétchup en una mano y un refresco sabor aspartamo en la otra. Como era previsible, los competidores apenas habían avanzado en su transcurrir por el aburrido circuito. El sonido de su fatigosa respiración de bulldog, los aullidos de sus progenitores, la engolada voz del comentarista y las vuvuzelas se mezclaban, ejecutando la banda sonora perfecta para inmolarse.

En mitad del tedio, algo conmocionó al comentarista, puesto que dejó de impostar su machacona voz, sacándome de mi ensimismamiento. Se estaba produciendo un adelantamiento teóricamente espectacular, Matthew VI de Inglaterra estaba pasando a Gerlach VIII de Holanda justo en una curva. Los siguientes quince minutos de carrera fueron exactamente igual de espectaculares, hasta que ambos consiguieron salir de la curva. Aproveché aquel momento de emoción para sacar unas cuantas instantáneas, a ver si conseguía cumplir con el cupo de treinta imágenes buenas que me pedía el periódico para sacar la noticia y actualizar el archivo.

Comprendía el interés que suscitaba la carrera, pero de verdad que era algo insoportable y además bastante desagradable. Hay algo en mi ética que no termina de aceptar que se someta a niños de tres años a un proceso tan vergonzante cada vez que muere un monarca. Además que qué niños, todos enfermos, deformes y sufriendo las consecuencias de la endogamia disfrazada de pureza de sangre. Y al final se les hace correr, bueno, si es que a eso se le puede llamar correr, en un circuito ovalado, hasta que alguno complete tres míseras vueltas. Algún año ha pasado que ninguno ha sobrevivido habiendo logrado acabar la carrera, así que ese año otra vez elecciones y espérate a ver si no hay que volver a votar al año siguiente, que como no haya descendencia en edad de competir estamos jodidos. La verdad es que siempre apoyé el fin de la democracia tal como la conocíamos, pero creo que se nos ha ido de las manos. ¿Hemos acabado con las guerras? Sí. ¿Hemos evitado los comentarios tocapelotas de tu cuñado en las cenas de navidad? Sí. Ahora que todo está supeditado al deporte rey, nunca mejor dicho, hemos eliminado todos los conflictos políticos humanos, pero nos hemos convertido en una especie miserable, más aún si cabe.

En fin, parece que este derbi lo va a terminar ganando un Borbón, otra vez.

MIGUELO GUARDIOLA

lajaimademiguelo.blogspot.com

#3 *DERBI | ene19

con la participación (*usurpada) de *FRANCISCO DE GOYA; JJ; *JUAN ABARCA; LORENZO CARLINI; *EUGÈNE IONESCO; PABLO LAVILLA; CABEZADEDOLOR; *HENRY MORTON STANLEY; *RAYMOND QUENEAU; *JULIO CORTÁZAR; LA INFAMIA; ILUSTRE MANDARINA; LUPITA DINGUE; *ALFRED JARRY; MIGUEL DE CERDESPUÉS; *LUIGI PIRANDELLO; *VINCENT VAN GOGH; NOELIA C. BUENO; CLARA QUINTANA SILVA; *FRANÇOIS RABELAIS; *GUSTAVE DORÉ; *ALBERT CAMUS; MIGUELO GUARDIOLA; *HUNTER S. THOMPSON; *RALPH STEADMAN; UN QUÍDAM CONTINGENTE Y NECESARIO & LOS MONOS ESPACIALES DE INDUSTRIAS CLINAMEN

LA INCREÍBLE HISTORIA DEL RELOJ | MIGUELO GUARDIOLA + CARMEN ALÍA

Les voy a contar una pedazo de historia que se van a cagar las patas p’abajo, una jodida locura vamos, de estas cosas que si no las ha vivido uno no las cree, pero que cuando se las cuentan, uno sabe que son verdad sólo con mirar a los ojos a su interlocutor. Esto no me pasó a mí, pero la persona que me lo contó goza de la más absoluta credibilidad, por mi parte y por la de una amplia mayoría de expertos en diversas ramas a nivel mundial. No diré su nombre para garantizar su privacidad, ya que cuando se enteren de lo que le sucedió estoy seguro de que querrán conocerle. No les aburro más con los preámbulos, cambio al tono de serio señor que narra los hechos y empezamos.

Fue totalmente inesperado, estaba tranquilamente en el salón resolviendo unos sudokus, cuando Teodoro le avisó de que había una carta para él. Ese hecho le extrañó, ya que con las nuevas tecnologías cada vez es más raro comunicarse por vía postal. Se levantó del sofá, se acercó a Teodoro para que le diera el sobre y se sentó en el escritorio de su despacho. Se puso las gafas de cerca, para descubrir que las tenía sucísimas, así que se las quitó y echó el vaho en los cristales antes de frotarlos con el pequeño trapo de microfibra, cosa que hacía de manera frenética, como un ratoncillo que acabara de coger una gota de agua y se lavara la cara con ella. Ya con las gafas limpias se dispuso a averiguar quién diantres le había enviado una carta a estas alturas del siglo XXI. No tuvo mucha suerte, no había remitente alguno. Eso le provocó cierta desconfianza. ¿Una persona de su posición recibiendo una carta anónima en la era de la comunicación digital? Sin duda no era algo normal. ¿Y si contenía ántrax o era una bomba? Una inspección más detenida del exterior del sobre hizo que se aliviara mucho, la carta estaba dirigida en realidad a su vecino, puesto que había sido enviada con la intención de que fuera entregada a    “P. I. M. C/ del Duelo nº2 9 A” según rezaba en la parte delantera del sobre. Da la casualidad de que su vecino y él compartían iniciales, pero uno vivía en el noveno y otro en el sexto. Hace un par de semanas se soltó el tornillo de la chapa del buzón con el número 6 y ahora parece que hay dos novenos en el bloque, lo que ha llevado a confusiones de este tipo recientemente.

Regresó al sofá y suspiró. Por un lado, era un alivio que la carta fuese dirigida a su vecino y no a él, pero por otro lado eso suponía que tendría que ir a hablar con él. No le caía bien, ni él a él tampoco, pero su educación jamás le permitiría no entregarle la carta a su legítimo destinatario. Por un segundo se le pasó por la cabeza la opción de pedirle a Teodoro que se ocupase del asunto, pero le apreciaba demasiado como para pedirle que interactuara con ese desgraciado. Así las cosas, dejó pasar unas dos horas, tiempo más que suficiente para prepararse mentalmente para el encuentro que le aguardaba.

Se vistió cuidadosamente, quería dejarle bien claro a aquel imbécil que estaba muy por encima de él. La verdad es que no le faltaba ni un detalle, hasta pensó que ese podría ser el conjunto con el que le gustaría ser enterrado. Se armó de valor y también literalmente, puesto que cogió aposta el bastón que escondía una espada corta en la empuñadura. Estuvo un tiempo dudando si llevar también algún sombrero o no, su impecable protocolo le decía que era obligatorio llevarlo, pero su sentido común le decía que era una soberana gilipollez ponerse un sombrero para subir tres pisos y quitárselo. Al final venció la sensatez y salió a calva descubierta. Se despidió de Teodoro y comenzó a subir los escalones que le conducirían a la guarida de su enemigo, al tiempo que se palpaba el bolsillo para asegurarse de que la carta seguía allí.

Se paró a unos pasos de la puerta del infierno, suspiró, se recolocó la ropa hasta asegurarse de estar a la perfección, volvió a comprobar que la carta continuaba en su sitio, se aclaró la voz, se mesó los bigotes, extendió la mano y pulsó el timbre. Ya no había vuelta a atrás. Al momento, la puerta se abrió.

—¡Anda, buenas tardes vecino! Pues mira que justo ahora iba a bajar a verte, que me ha llegado una carta que es para ti, lo que pasa es que no me decidía entre si llevar sombrero o no, me alegra que tú hayas decidido no traerlo. Pero bueno, pasa, no te quedes en la puerta.

Todo aquello era muy raro, iban vestidos prácticamente igual, hasta llevaban un bastón parecido. Incluso daba la sensación de que se parecían físicamente, de que la voz que sonaba en sus cabezas cuando leían algo era la misma, de que el perfume olía igual en ambos. Si en aquel momento alguien le hubiera dicho que eran hermanos separados al nacer quizás le habría creído, pero nadie lo dijo, así que seguía siendo tan solo el inútil del vecino. Cuando empezó a recorrer el pasillo principal de la casa, la sensación de extrañeza no disminuyó en absoluto, más bien al contrario. El piso tenía una disposición idéntica a la del suyo, con la salvedad de que todo estaba al otro lado que en su casa, pero ya no era sólo una cuestión de habitaciones, los muebles eran idénticos, los cuadros, las alfombras, hasta las malditas muescas de cuando Teodoro rozó la pared con la nevera nueva, todo estaba replicado allí, sólo que del otro lado. Cuando entraron al salón casi se desmaya, de pie, junto al mueble bar, había un tipo idéntico a Teodoro.

¿Qué estaba pasando? ¿Cómo podía ser aquello? ¿Esa persona a la que odiaba solamente por tener las mismas iniciales y vivir en el mismo bloque, en el único maldito piso que se podría confundir con el suyo si la chapa de un buzón se quedase girada ahora resulta que iba a ser una persona encantadora y que encima tendría los mismos gustos que él? No estaba dispuesto a consentirlo. Le pidió a su anfitrión amablemente que aceptara la carta y acto seguido le desafió a un duelo. “¿Para qué quiero una carta si puedo morir ahora mismo?” le respondió él al tiempo que desenvainaba la espada de su bastón. A lo que él, reconociendo a su oponente, le espetó que si no sería de mayor decoro enfrentarse en un combate de boxeo tal y como dictaba su condición de caballeros. Estuvieron de acuerdo, así que soltaron los bastones, se quedaron a torso descubierto y comenzaron el combate. El Teodoro original había subido al piso, preocupado por lo que él estaba tardando en bajar, y ahora contemplaba absorto la refriega, sentado a la derecha del otro Teodoro, que también estaba sumido en la visión del duelo entre caballeros.

Esto no solucionó en absoluto sus diferencias, de hecho, el combate era un espectáculo surrealista. Cada golpe que él lanzaba, era replicado por su oponente por el lado contrario y viceversa, ninguno de los dos era capaz de impactar en el otro. Los Teodoros juran que en algún momento los vieron parar y golpearse a sí mismos, como si pensasen que estaban atrapados en un sueño o algo así y hasta eso lo hacían al unísono sólo que invertidos de derecha a izquierda. Fueron pasando los días y el sempiterno duelo seguía su curso sin que ninguno de los dos hubiera conseguido aún asestar un golpe a su contrario. Y así estuvieron hasta la eternidad.

—¿Y si estuvieron así hasta la eternidad cuándo te lo contó a ti?

—No me lo contó, pero si no ¿qué explicación tiene ese reloj de ahí, el de los dos boxeadores que nunca se tocan?

MIGUELO GUARDIOLA

LAJAIMADEMIGUELO.BLOGSPOT.COM

CARMEN ALÍA

#2 *MAGUFFIN | sep18

con la colaboración [*involuntaria] de ALEJANDRO JOROSCHOWSKY; JUAN ARDILLA; JJ; *FRANZ KAFKA; CABEZADEDOLOR; *HARRY MATTHEWS; *OLIVERIO GIRONDO; ANDREA ANGELINA; VICTAR HUGO; ROSA BUD; *ROLAND TOPOR; *BORIS VIAN; *WILLIAM S. BURROUGHS; ROBBIE RAMONE; LUPITADINGUE; *RALPH STEADMAN; *ITALO CALVINO; MARINA J. PILA; PABLO LAVILLA; MIGUELO GUARDIOLA; CARMEN ALÍA; *GLORIA FUERTES; *NICANOR PARRA; *ANTHONY BURGESS; UN QUÍDAM DE INCÓGNITO & LOS MONOS ESPACIALES DE INDUSTRIAS CLINAMEN en el departamento de dacción, remaquetación y costura.

 

CRISIS | MIGUELO GUARDIOLA

“No aguantaremos mucho más, ya casi nos hemos comido todos los pelos, prácticamente no encontramos polvo nuevo para curar a nuestros enfermos, nuestros ídolos están oxidados y viejos, no lucen como algo que pueda agradar al Diegoarmando, y de los cilindros cósmicos ya apenas brota líquido energético. Por si toda esta situación no fuera suficiente castigo, los vientos abductores son cada vez más frecuentes.”

Esas palabras del jefe de la tribu, interrumpidas por las incesantes toses de nuestros enfermos, cayeron sobre los presentes como un jarro de agua fría. Éramos conscientes de que las cosas estaban mal en la aldea, pero creo que ninguno de nosotros sabía hasta qué punto. A fin de cuentas, la gran mayoría somos sólo recolectores y almacenadores, vivimos alejados de los peligros de las fronteras y no distribuimos las provisiones.

“Montemos una expedición en busca de nuevas tierras, racionemos el pelo, guardemos el poco polvo que queda para garantizar la salud de los exploradores. No es necesario encontrar nuevos ídolos, agradar al Diegoarmando no va a darnos de comer ni va a hacer que lluevan cilindros cósmicos del cielo. Es más, construyamos una máquina de guerra con los viejos ídolos y démosle un uso racional al líquido energético que nos queda, podemos darle propulsión suficiente a la máquina como para esquivar los vientos malignos y sortear el gigante de cerdas. ¿Morirán los enfermos de la aldea? Seguramente. ¿Se perderán buenos hombres en este viaje? Probablemente. ¿Habrá disturbios provocados por la hambruna? Sin duda. Pero a grandes males, grandes remedios, no nos queda otra que asumir el precio de una salvación incierta o rendirnos y dejarnos morir.”

La división de guerreros y exploradores jaleó el discurso de su líder. Mientras, la gente de mi estamento protestaba enérgicamente contra un plan que básicamente consistía en abandonarnos a nuestra suerte, en medio de la enfermedad y el hambre, bajo la endeble promesa de que aquellos que marcharan, volverían para ser los héroes que trajeron la prosperidad de nuevo a estas tierras. Bien seguros estaban algunos de que todo esto era una farsa, una treta de los cazadores para huir con los recursos en busca de una tierra más próspera y dejar atrás a una población débil y mermada que sólo supondría un lastre para ellos. El jefe de la tribu puso orden, con alguna que otra dificultad, para que el portavoz de la unión de recolectores y almacenadores hablara.

“Dejémonos de dramas y de aventuras disparatadas que sólo servirían para salvar a unos pocos. ¿No es la labor de un líder sacar adelante a sus subordinados? ¿No debe un jefe lealtad a quienes le otorgaron ese título? ¿No deberíamos estar dispuestos a luchar todos juntos como pueblo? Aquí no se deja a nadie tirado en la cuneta. Ahora bien, es cierto que la situación que atravesamos es difícil y que es poco menos que imposible que todos nos salvemos, pero no sacrifiquemos peones por comer un alfil, hagamos jugadas inteligentes. Racionemos el pelo, sí, pero no sólo para financiar campañas de exploración. Demos polvo a quienes lo necesitan para salvarse en vez de dopar a nuestras tropas. Usemos el líquido energético para aumentar el ritmo de recolección y para restaurar los ídolos gastados. Hagamos que todo vuelva a la normalidad.”

Los recolectores y almacenadores aplaudieron el alegato de su portavoz. Los exploradores lo tacharon de utopía. Se montó un gran alboroto. Nadie llegaba a las manos, pero todo parecía a punto de estallar. Una voz intentaba abrirse camino entre tanto griterío. Era el respetadísimo director de la escuela que, gracias a su experiencia en las aulas, consiguió alzar su voz por encima de la bronca.

“¿De verdad es necesario que lleguemos a estos extremos? Una comunidad entera se está muriendo y la reacción de sus integrantes es enfrentarse en disputas por ver si es mejor un plan que sacrifica a la población a cambio de una, más que remota, posibilidad de éxito o una estrategia conservadora y fantasiosa basada en que si nos apretamos el cinturón y agradamos a nuestro dios todo se arreglará. No puedo entenderlo. ¿Qué ha hecho que la razón y la lógica se exilien de vuestras cabezas? ¿De verdad nadie, ni nuestros hábiles exploradores, ni nuestros oficiosos recolectores, ni nuestro astuto líder, ha pensado que es el momento de volver a usar el textil? Creo que no es necesario recordaros que del textil se pueden obtener varios derivados, sucedáneos válidos del polvo, del pelo y una fuente energética alternativa al líquido de los cilindros. Y tenemos una cámara entera llena de este material.”

La verdad es que no, nadie había pensado en el textil. Hacía mucho tiempo que no se usaba. Los más jóvenes ni siquiera sabían bien qué era aquella materia prima portentosa y muchos de nosotros sólo habíamos oído hablar de ella por boca de nuestros mayores. Empezaron a vislumbrarse algunos gestos de tranquilidad entre la gente, incluso brotó alguna tímida sonrisa. El director comenzó a guiar a la muchedumbre hacia la cámara donde estaba almacenado el textil. Pero de repente una voz como un trueno partió el aire en dos.

“¡Imbéciles, herejes! Más os valdría tener la memoria más larga que la lengua y que os rugiera más la fe que el estómago. Os habéis alejado de nuestros dioses y habéis olvidado nuestra historia. ¿De verdad no recordáis que el textil ya destruyó nuestro pueblo una vez? ¿Cómo es posible que os parezca una solución a nuestros problemas aquello que corrompió al último gran héroe de esta aldea, convirtiéndolo en un monstruo insaciable que devoró a la mitad de la población hasta que llegó el Diegoarmando y lo destruyó? Y, después del sacrifico que hizo para salvarnos, ¿cómo podéis haber dejado que envejecieran y se oxidasen los monumentos en su honor? ¿Cómo habéis tenido la indecencia siquiera de tan sólo pensar en convertir esos exvotos en una máquina de guerra? ¿Qué tan podridos estáis como para abandonar la fe en aquel que entregó su vida por salvarnos de nuestra propia avaricia? Llega a parecerme justo pensar que nos merecemos esta crisis, por ingratos, por descreídos, por creernos que estamos por encima de los designios del destino. Más nos valdría estar rezando para que no vuelva a abrirse la gran grieta celeste y vuelva a suceder el apocalipsis, pues bien sabemos que no hay nadie entre nosotros capaz de emular las proezas del Diegoarmando.”

La plática del chamán volvió muda a toda la aldea. Nadie se atrevía a hablar con el sentimiento de culpa y vergüenza que invadía su cuerpo. No hubo tiempo para mucho más, una repentina luz celeste era el anuncio de que el temor del viejo guía espiritual se iba a cumplir mucho más pronto de lo que él mismo pensaba. Indefensos en mitad de la cegadora luz, sólo pudimos escuchar con pánico el sonido del viento que nos alzaba hasta la boca de la bestia.

—Joder, pero ¿cuánto hace que no limpiáis detrás del armario? Hay pelusas aquí como para formar un país.

MIGUELO GUARDIOLA