DERIVA | ELENA SAN FRUTOS

Vagaba inquieta, siempre buscaba mis recuerdos, pero nunca los encontraba, sólo conseguía soñarlos. Fue una tarde, alejada de todo, cuando comenzó mi viaje, ahora soy eterna. Disocio la realidad, el tiempo y el espacio, me pierdo en un océano ancestral donde flotan miles de planos existenciales, desaparece mi cuerpo, me fundo con la eternidad, siempre he estado aquí.

Revivo relatos de tiempos pasados que no recuerdo, tengo regresiones a otras vidas que creo haber vivido, revelaciones de conocimiento que nunca nadie me contó, verdades sobre la vida y sobre el tiempo, los siglos y los milenios de nuestro planeta. Me siento parte de las estrellas y la luna, los animales nocturnos y los miedos, la locura; estoy renaciendo. Siento la creación y la destrucción y el viento que arrastra las hojas. Sobrevuelo ruinas en los desiertos, acantilados ventosos y bravíos. Viajo por la infancia, la apertura de la conciencia, el sexo y los vicios.

La esclavitud, la ruptura y la rebeldía.

DÀODÉ JÏNG; 20 | LAOZI

Deja de pensar, y finalizarán tus problemas.

¿Qué diferencia hay entre sí y no?

¿Qué diferencia entre éxito y fracaso?

¿Debes valorar lo que otros valoran,

evitar lo que otros evitan?

¡Qué ridículo!

 

Los demás se agitan

como si se hallaran ante un gran desfile.

Sólo yo me despreocupo,

sólo yo permanezco inexpresivo

como un niño antes de descubrir la risa.

 

Otros tienen lo que necesitan;

sólo yo no poseo nada.

Sólo yo vago sin rumbo

como alguien sin hogar.

 

Soy como un idiota, mi mente está vacía.

Otros brillan;

sólo yo soy oscuro.

Otros son agudos;

sólo yo soy lerdo.

Otros tienen ideas claras;

sólo yo ignoro.

Voy a la deriva como una ola en el mar,

viajo sin propósito, como el viento.

  

Soy distinto de los demás.

Bebo de los pechos de la Gran Madre.

LAOZI