DERBI | *JUAN ABARCA

(…) Porque claro, a todos los que estamos aquí nos la suda el fútbol, ¿no? Porque si no… si no es que es difícil. Entonces, pues nada, en el fútbol hay una palabra que hay como muy añeja, suena como a colonia de puticlub, que es la palabra derbi. Derbi, ¿no? juegan dos equipos del mismo sitio, es un derbi. Un derbi. ¿de dónde han sacao esa palabra? Entonces un día se me hinchó la vena y me puse a escribir co­sas a las que me sonaba la palabra derbi:

Derbi suena como a barón dandy. Derbi suena como cuando una persona que apenas tiene para comer se fuma un puro. Derbi suena como a camionero parado en un puticlub de carretera. Derbi suena como al abuelo paterno de Matías Prats padre. Derbi suena como a las peores frustraciones que haya conocido el corazón de Antonio Alcántara. Derbi suena como a nodo. Derbi suena como al sirviente que lleva a cuestas los palos de golf del señorito. Derbi suena como cuando Paco Rabal se mea en las manos en Los santos inocentes. Derbi suena como a llegar el lunes a la oficina, ver que to­dos los compañeros se hacen gestos de complicidad y no tener ni puta idea de qué ostias está pasando. Derbi suena como a mear en parábola sobre el Manzanares desde un puente. Derbi suena como a la honda tristeza que se siente cuando te cuentan el chiste del perro llamado Mistetas. Derbi suena como a mucha gente gritando como monos. Derbi suena como a una injus­ticia cruel y macabra infligida sobre un varón de catorce años en un país remoto de la que no queda rastro al­guno en ningún lugar. Derbi suena como a peli porno con los matojos sin depilar. Derbi suena como a matón de colegio robándole el bocadillo a uno con gafas. Derbi suena a tanga mas­culino promocional con el logo de Philips. Derbi suena como a dos per­sonas, una delante de otra, hablán­dose a gritos a la vez, y sin escuchar ni una palabra de lo que dice el otro. Derbi suena como cuando llegan cua­tro tipos a un bar y piden un carajillo, un patxarán, un Sol y sombra y un DYC. Derbi suena como un disco de Parchís rallado. Derbi suena a “llevo toda la semana aguantando a un jefe cabrón, no follo nunca y me quiero mo­rir”. Derbi suena como cuando ves una raja de chorizo de Pamplona tirada en el suelo, pisada por varias generacio­nes, y no te planteas cogerla, pero te entra hambre. Derbi suena como a un sitio decorado con estampados de leo­pardo y cebra en el que huele muy mal. Derbi suena como a callejón sucísimo con manchas de sangre seca en las pa­redes y el suelo provocadas por una salvaje pelea en la que varias personas resultaron heridas de gravedad, algu­nas de ellas en estado crítico, fruto de una discusión estúpida por nada. Derbi suena como a estar muy pen­diente de una cosa muy triste que no sirve para nada.

Y hasta aquí algunas resonan­cias de derbi. Con los dos primeros fascículos, las tapas de regalo. Esto último también ha sonao a derbi. Todo suena a derbi.

*JUAN ABARCA

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