DERIVA | ELENA SAN FRUTOS

Vagaba inquieta, siempre buscaba mis recuerdos, pero nunca los encontraba, sólo conseguía soñarlos. Fue una tarde, alejada de todo, cuando comenzó mi viaje, ahora soy eterna. Disocio la realidad, el tiempo y el espacio, me pierdo en un océano ancestral donde flotan miles de planos existenciales, desaparece mi cuerpo, me fundo con la eternidad, siempre he estado aquí.

Revivo relatos de tiempos pasados que no recuerdo, tengo regresiones a otras vidas que creo haber vivido, revelaciones de conocimiento que nunca nadie me contó, verdades sobre la vida y sobre el tiempo, los siglos y los milenios de nuestro planeta. Me siento parte de las estrellas y la luna, los animales nocturnos y los miedos, la locura; estoy renaciendo. Siento la creación y la destrucción y el viento que arrastra las hojas. Sobrevuelo ruinas en los desiertos, acantilados ventosos y bravíos. Viajo por la infancia, la apertura de la conciencia, el sexo y los vicios.

La esclavitud, la ruptura y la rebeldía.

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