VOCABULARIO MÍNIMO PARA ENTENDERSE | *JULIO CORTÁZAR

         Estilo: 1) La definición del dic­cio­nario es la justa: «Manera peculiar que cada cual tiene de escribir o de ha­blar, esto es, de expresar sus ideas y senti­mientos.» Como la noción de estilo suele circunscribirse a la escritura y por ahí se habla de «estilo de frases lar­gas», etc., señalo que por estilo se en­tiende aquí el producto total de la eco­nomía de una obra, de sus cualida­des expresivas e idiomáticas. En todo gran estilo el lenguaje cesa de ser un vehículo para la «expresión de ideas y sentimientos» y accede a ese estado lí­mite en que ya no cuenta como mero lenguaje porque todo él es presencia de lo expresado. Un poco como ocurre con el raro intérprete musical que esta­blece el contacto directo del oyente con la obra y cesa de actuar como interme­diario.

2) Esta noción de estilo se apre­ciará mejor desde un punto de vista más abierto, más semiológico como di­cen los estructuralistas siguiendo a Saussure. Para un Michel Foucault, en todo relato hay que distinguir en pri­mer término la fábula, lo que se cuenta, de la ficción, que es «el régi­men del relato», la situación del narra­dor con respecto a lo narrado. Pero esta diada no tarda en mostrarse como triada. «Cuando se habla (en la vida co­tidiana) se puede muy bien hablar de cosas ‘fabulosas’; el triángulo dibujado por el sujeto parlante, su discurso y lo que cuenta, está determinado desde el exterior por la situación: no hay allí fic­ción alguna. En cambio, en ese ano­lo­gón de discurso que es una obra, esa relación sólo puede establecerse en el interior del acto mismo de la palabra; lo que se cuenta debe indicar por sí mismo quién habla, a qué distancia, desde qué perspectiva y según qué modo de discurso. La obra no se define tanto por los elementos de la fábula o su ordenación como por los modos de la ficción, indicados tangencialmente por el enunciado mismo de la fábula. La fábula de un relato se sitúa en el interior de las posibilidades míticas de la cultura; su escritura se sitúa en el interior de las posibilidades de la len­gua; su ficción, en el interior de las posibili­dades del acto de la palabra.»

*JULIO CORTÁZAR

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