SUPR | AYOZE

Yo le hubiese pegado un tiro al tunecino en la playa y que me condenaran a muerte, te lo aseguro. Pero se me adelantó el maldito francés. Tampoco me habría importado pasarme veinte años buscando a Cesárea Tinajero o a cualquier otro loco. ¿Te imaginas? Toda la mota mexicana que hubiese fumado… Incluso me habría follado a mi queridísima tía en el Perú. ¡Joder, si lo pienso, ni los muertos me habrían acojonado si me hubiesen mandado a Comala! Pero siempre, siempre llego tarde. Llevo toda la vida a punto. He conocido a toda clase de idiotas, incluso al puto príncipe de los idiotas conocí y ninguno, escúchame bien, ninguno se ha dado cuenta de que tenía que haberme elegido a mí. Pero, en fin, aquí estoy. No sé quién eres, pero vamos a hacerlo. Convirtámonos en inmortales.

Releyó el borrador. Llevaba una semana con una especie de pálpito. Quizás debería incluir un personaje más en la historia, una voz extra, un alma que aportase fuerza… No, asíestaba bien. El creador estaba agotado. Metió las hojas en el sobre. Novela terminada.

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